El alto nivel de deterioro físico, los trastornos mentales y la adicción a las drogas son algunas de las causas por las que 600 habitantes de calle de Medellín se han rehusado a ser atendidos por los programas de atención y rehabilitación que tienen la Alcaldía y algunas fundaciones dela ciudad.

Según el secretario de Inclusión Social y la Familia, Luis Bernardo Vélez, los funcionarios de la Administración, que son los encargados de motivar a estas personas para que comiencen un proceso de recuperación, no han logrado que muchos de ellos ingresen a los programas y alcancen resultados positivos.

 

“El problema es que hay gente que acepta las ofertas que les brindamos, pero otros siguen consumiendo psicoactivos y deambulando por el centro de la ciudad y zonas aledañas. Contra esto no se puede hacer mucho porque la ley los protege y pueden seguir haciéndolo”, dijo el secretario.

Los sectores más afectados son la avenida de Greiff y la Plaza Minorista, en pleno centro de la ciudad. Allí se congregan unas 200 personas, que se dedican al reciclaje, descansan o consumen drogas psicoactivas en el espacio público, tirados en los andenes, a merced del sol y la lluvia.

Todos los días hay intervenciones de la Policía, la Alcaldía, la arquidiócesis y algunas fundaciones. Foto: Jaiver Nieto/ELTIEMPO

 

Sin embargo, en un recorrido que realizó EL TIEMPO por estas zonas de la ciudad, se percibe que la situación ha mejorado. El número de personas situadas en estos puntos críticos ha disminuido. Ya no se observan basuras y desperdicios en las calles, tampoco la presencia de malos olores y roedores.

Este cambio, según Vélez, obedece a la fuerte intervención de la Policía, la Secretaría de Espacio Público, la de Inclusión Social, la Arquidiócesis de la Iglesia Católica y algunas fundaciones u organizaciones.

Todos los días realizan recorridos por los lugares donde están las zonas de expendio: La Bayadera, puente San Juan, barrio Colón, Niquitao, La Corraleja y avenida de Greiff.

“En la avenida de Greiff hemos hecho un trabajo psicológico. Los educadores trabajan en calle día y noche, identificando a las personas y tratando de convencerlos de que accedan a los servicios que tenemos. Muchos de ellos son derivados a los centros de salud o a los programas de rehabilitación”, dijo Vélez.

Durante este año, según cifras de la Alcaldía, 2.000 personas han ingresado a los programas y 450 más han sido rehabilitadas. De estas, 250 han podido nivelar su nivel educativo, otras 70 han sido atendidas en las granjas productivas, 55 están vinculadas por Empresas Públicas de Medellín (EPM) en trabajos productivos y 20 más están en proceso de ingreso.

Para el secretario, Medellín no es ajeno a la problemática del consumo de drogas que aqueja a las ciudades del mundo y que no ha podido ser controlada por los gobiernos o las organizaciones internacionales.

“En algunas zonas de asentamiento se presenta una situación de consumo y adicción, que es propiciado por los ‘jibaros’, que mantienen a estas personas atrapadas en esa esclavitud. El combustible de esto es la droga, no hay otra razón”, agregó.

Hay crítica

“Ellos no se van, se los llevan en ambulancias y en carros de la Alcaldía a pasar bueno, a fincas o a otros centros donde los atienden. Pero cuando quieren vuelven a las calles, siguen acá causando problemas”, dijo Andrés Valencia Vélez, comerciante del sector de la Plaza Minorista.

Según él, los habitantes de calle siguen en la zona, perturban a las personas que concurren a la plaza. Esto, aseguró él, afecta las ventas, baja los ingresos de los comerciantes, pero además causa disturbios y problemas de orden público.

“Yo lo que creo es que el gobierno y la Alcaldía no atacan a los expendios de drogas, que son los lugares en donde viven los verdaderos culpables”, agregó.

En cambio, para Jorge Iván Vélez, administrador de una tienda de víveres situada en la avenida de Greiff, los habitantes de calle han disminuido.

“Están muy derrotados por acá. Lo que he visto es una intervención constante del municipio, de EPM, de la Alcaldía. Los habitantes de calle reciben mucha ayuda, así que algunos se van, otros vuelven, es relativo. Con este cambio ha aumentado la seguridad, ya no hay tantas basuras y el comercio se recupera”, señaló.

Para Miguel Villegas, dueño de un almacén de muebles, es en los últimos 15 días que se ha visto una disminución en el número de personas que habitan las calles.

Él está satisfecho porque las basuras han disminuido, la seguridad ha vuelto y se negocio va saliendo a flote. Agregó que la intervención de la Alcaldía ha dado buenos resultados y solo espera que continúe con más fuerza.

Ofrecen espacios de rehabilitación

La ciudad tiene tres centros de atención básica para los habitantes de calle. El último de estos fue inaugurado el 8 de junio pasado, a la par que se iniciaron una serie de intervenciones sociales en sectores como Zea y la avenida de Greiff para que estas personas acudan a la oferta del nuevo Hogar de Acogida.

De este lugar, podrán ser derivados hacia el Hospital Mental y demás instituciones que brindan una oferta de manera diferenciada. El espacio funciona 24 horas del día y en el que se brinda atención a 300 personas durante la mañana y la tarde, además hay 100 cupos para el servicio de dormitorio nocturno.

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